Fue mi novio aquel muchacho de los ojos soñadores que me dio a beber la copa del amor de los amores. Por la vida me llevó de su brazo protector, ofreciendo a mi donaire los castillos en el aire de sus palabras de amor...
La huerfanita de amor, yo soy; y por mis sueños de luto voy... La huerfanita que llora eterna cuita en la tristeza de noches infinitas. La huerfanita de amor, soy yo; por mis anhelos, de luto visto... Y arrodillada, rezando a Jesucristo, le ruego por mi alma, que un novio se llevó...
Un día fatal de invierno traidor, truncaba en el mal mi sueño de amor... Y yo miré morirse aquella ilusión mía sabiendo que al perderla me hundía en el horror; que nunca más tendría ni el bien ni la alegría, errante por el mundo, gimiendo mi dolor...